Las empresas que crecen se enfrentan a un problema que rara vez se nombra: el sistema legal no está diseñado para ellas. Funciona despacio, factura por hora y trata cada consulta como un proyecto nuevo. Mientras la empresa avanza, lo legal se convierte en un cuello de botella que frena decisiones, encarece operaciones y genera incertidumbre.

Hay muy buenos abogados en el sistem. Lo que falta es un modelo que conecte esa experiencia con la velocidad y la claridad que necesita una empresa moderna.

El problema real

Durante más de una década, la tecnología legal hizo más eficientes a los profesionales del derecho sin tocar el servicio legal en sí. Plataformas de gestión documental, facturación, secretaría societaria. Bases de datos como Westlaw o Practical Law se acercaron al análisis legal al organizar precedentes y legislación, pero entregan materia prima, no soluciones.

Con la llegada de los modelos de lenguaje, los proveedores añadieron IA a lo que ya vendían. Resúmenes en lugar de sentencias completas. Respuestas sintetizadas en lugar de resultados de búsqueda. Clasificación automática en lugar de etiquetado manual. La infraestructura no cambió. Solo fue más rápida.

La promesa era clara: la IA generativa reduciría drásticamente los tiempos de trabajo, haría los entregables más predecibles y bajaría los costes. Pero la realidad ha sido otra. Como escribió recientemente Jordan Bryan, "muchos abogados reportan que estos productos no son lo suficientemente fiables como para confiar en ellos y no hacen mucho más que ChatGPT."

Las funcionalidades de IA aceleraron los márgenes de las plataformas, pero no tocaron el núcleo del trabajo legal.

La distribución llegó primero

¿Por qué los proveedores lanzaron funcionalidades incrementales en lugar de abordar el servicio en sí? La respuesta está en los incentivos.

Quien capturara cuota de mercado antes de que la tecnología madurase, controlaría el mercado cuando lo hiciera. La estrategia fue llegar al mayor número de clientes posible, no la calidad del producto. Distribución primero, consolidación del producto después.

Mientras tanto, las empresas siguen pagando por herramientas que prometen resolver sus problemas legales y no lo hacen. Siguen dependiendo de despachos externos que operan con el mismo modelo de hace treinta años. Siguen sin saber cuánto les va a costar cada consulta antes de hacerla.

De herramientas a servicios

El usuario final no quiere una tabla comparativa de cláusulas. Quiere su acuerdo de accionistas redactado. El servicio en sí se está convirtiendo en el producto.

Las startups de legal tech escalaron productos primero para fidelizar clientes. Ahora están escalando servicios, que es donde está el valor real. Están construyendo capacidades de orquestación en sus plataformas, invitando a abogados y clientes a crear flujos de trabajo, compartirlos y hacer de la plataforma el centro de la prestación del servicio legal.

Estas plataformas se están reposicionando. Contratan abogados experimentados para codificar la experiencia en sus sistemas. Conectan ambos lados de la relación legal, abogados y clientes, dentro de un mismo entorno. Controlan tanto la creación del flujo de trabajo como su distribución.

Lo que sigue faltando

Pero hay algo que ninguna plataforma ha resuelto del todo: la confianza. Un software puede generar un borrador, pero alguien tiene que validarlo, entender el contexto de tu empresa y responder cuando algo sale mal.

La IA es muy capaz analizando, sintetizando y redactando. Pero el derecho no es solo procesamiento de texto. Requiere criterio y experiencia: saber cuándo una cláusula es estándar y cuándo es una trampa, o entender que el mismo contrato puede funcionar para una empresa y ser un problema para otra.

La transformación del sector legal no consiste en comprar mejor software. Consiste en cómo se redistribuye el valor cuando la IA transforma una industria.

Nuestra respuesta: Temis

Temis nace de una convicción simple: las empresas merecen un sistema legal que funcione a su velocidad.

Somos un despacho de abogados potenciado por inteligencia artificial. No una herramienta, no un marketplace. Combinamos la capacidad analítica de la IA con el criterio de abogados senior para ofrecer un servicio legal completo: mercantil, fiscal y laboral.

Cuando una empresa trabaja con Temis, no contrata un software al que tiene que aprender a usar. Contrata un equipo legal que se integra en su flujo de trabajo, aprende sus preferencias, responde en horas y cobra de forma predecible.

Nuestra IA analiza. Nuestros abogados validan. Tu empresa avanza.

Cómo funciona

Cada consulta pasa por un proceso diseñado para combinar velocidad con rigor:

Primero, nuestra IA propietaria analiza la consulta, identifica precedentes relevantes y prepara un análisis preliminar. Después, los agentes de conocimiento incorporan el contexto específico del cliente: su histórico, sus documentos previos, sus preferencias. Finalmente, un abogado senior de Temis revisa, ajusta y valida cada respuesta antes de entregarla.

El resultado: asesoramiento legal de primer nivel, entregado en una fracción del tiempo y del coste de un despacho tradicional. Sin sorpresas en la facturación. Sin semanas de espera. Sin perder el control.

Para quién construimos Temis

Para la empresa de 30 personas que no puede permitirse un departamento legal pero necesita revisar contratos cada semana. Para la startup que está cerrando una ronda y necesita respuestas ágiles sobre pactos de socios. Para la empresa de 200 empleados cuyo único responsable legal está desbordado gestionando mercantil, laboral y fiscal a la vez.

Para todas las empresas que saben que lo legal es importante pero están cansadas de que sea lento, caro e impredecible.

Nuestra visión

Creemos que la IA no va a sustituir a los abogados, sino que va a permitir que los mejores abogados lleguen a más empresas. Que el asesoramiento legal de calidad deje de ser exclusivo de las grandes corporaciones.

También creemos que la IA va a expandir el mercado legal: detectando riesgos que antes pasaban desapercibidos, generando conciencia sobre los que ya existían y creando necesidades que hoy ni imaginamos.

Y creemos que quien combine la mejor tecnología con el mejor criterio humano será quien capture ese valor. Ni las herramientas solas ni los abogados solos, sino la combinación de ambos.

Eso es Temis. Velocidad de IA, criterio de abogado.